tradiciones mexicanas

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El día de muertos

La muerte es el destino inexorable de toda vida humana y es natural que nos asuste y angustie su realidad, sobre todo cuando vemos de cerca el peligro de morir o cuando afecta a nuestros seres queridos.

Este resumen dedicado a la celebración del Día de Muertos tiene el propósito de acercar a niños y adultos con la idea de la muerte, para que la vayan aceptando como parte inevitable de la vida humana, conocer cómo algunas culturas antiguas también hacían ritos sobre la muerte; y fortalecer el carácter desde el punto de vista religioso.

Además, espero pueda ayudar a entender mejor la sensibilidad mexicana, nuestra manera tan particular entender y dar sentido a la celebración del Día de Muertos.

Más que el hecho de morir, importa más lo que sigue al morir. Ese otro mundo sobre el que hacemos representaciones, costumbres y tradiciones que se convierten en culturas, todas de igual importancia, pues ante el camino desconocido que la muerte nos señala, sólo es posible imaginarla con símbolos.

 

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Michoacán

Cuenca Lacustre de Patzcuaro

Aquí la Noche de Muertos tiene una significación más cristiana que pagana y la población se prepara para rendir culto a sus fieles difuntos o en los amplios atrios de alguno de los templos, se presentan conciertos con la música adecuada para la ocasión.

Tzintzúntzan

En los primeros minutos del inicio del día 2, en el panteón, separado de la zona conventual por la carretera Pátzcuaro-Quiroga, se empiezan a encender los cirios y velas sobre las tumbas en las que, previamente aseadas, se van colocando con delicadeza singular las ofrendas florales y de alimentos. También, acompañando a esas tradicionales ofrendas, se ponen diferentes piezas de los mejores productos artesanales de la región: loza negra y vidriada, loza blanca, ángeles de paja, frutas y madera tallada en Zirahuén.

Aquí, como en los demás lugares de esta zona lacustre, son las mujeres las que se encargan de cumplir con esta piadosa costumbre; los hombres, que han ayudado en los preparativos, se contentan con ver desde lejos el ritual encomendado a las mujeres, como un vestigio de la antigua organización matriarcal de este pueblo.

Desde el antiguo recinto franciscano, ocupado ahora por el clero secular, el golpe de una campana da el toque de difuntos.

En Tzintzuntzan como en las otras poblaciones de fuerte raigambre indígena, la celebración de ANIMECHA KEJTZITAKUA muestra ese complejo fenómeno religioso, en el que perfectamente mezcladas, sin visibles soluciones de continuidad, las tradiciones prehispánicas coexisten con el culto a los muertos traídos a estas tierras por los evangelizadores franciscanos y agustinos.

Janitzio

La más famosa y pintoresca de las islas del lago, se apresta al empezar la noche del día primero de noviembre, para celebrar la ANIMECHA KEJTZITAKUA. Por sus sinuosas callecillas se abren sopórtales sostenidos por viejos troncos de madera traídos de la tierra firme, y aparecen a la vista balcones y discretas ventanas.

Aproximadamente a la mitad de su ascenso se encuentra su pintoresco templo y hacia su ábside, se localiza el cementerio que será el escenario impresionante y cálido en el que esa noche del primero de noviembre y el amanecer del dos, comulgarán los vivos y los muertos.

Muy cerca de la media noche, antes de terminar el día de "Todos Santos" las mujeres y los niños de la isla, como fantasmagóricas figuras, van llegando silenciosas al panteón para buscar las tumbas de sus deudos en las que con una meticulosidad y gran cuidado, van colocando las ofrendas florales y sobre la urdimbre del petate, pondrán la otra parte de la ofrenda; los alimentos que tanto deleite causaron en vida al difunto. Las velas van encendiéndose y de pronto el camposanto iluminado, parecerá un ascua de luces misteriosas. Los hombres, desde las afueras del cement erio, contemplarán absortos lo que ocurre dentro del panteón. Entonces, el lago se convierte en el espejo de la impactante ceremonia. Una campana colgante del arco que da acceso al camposanto, discreta y tristemente tañerá toda la noche invocando a los muertos.

El cementerio se inunda con eco de los cantos en tarasco, llenos de suaves cadencias que imploran el descanso para las almas de los ausentes y la felicidad para aquéllos que aún quedan en la tierra. Para los habitantes de Janitzio, participar en este tradicional ritual, es un deber sagrado para con los muertos, que honra a quienes lo practican.

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Puebla

Día de Muertos en el Municipio San Gabriel Chilac

Factores tanto económicos como el desconocimiento de lo propio, permiten paulatinamente que cada vez la celebración del Día de Muertos, no sólo se realice como anteriormente se acostumbraba, sino que se ha dado paso a expresiones ajenas que en vez de construir, han ido desplazando poco a poco, el verdadero origen y riqueza de una cultura milenaria como es la mexicana. En el proceso de este alejamiento de lo propio de una sociedad, las raíces prehispánicas y la modalidad cristiana dentro de esta festividad, aún sobreviven porque han dado identidad cultural a cada región y a todo un país desde hace ya varios siglos.

El sentido de dualidad que dan la vida y la muerte en este mundo y la seguridad de que la vida continúa en el más allá, están fuertemente arraigados en la mente y en el corazón de los poblanos. La celebración de difuntos es sólo una oportunidad más para reconocer al Creador y revivir el recuerdo de los antepasados.

En el estado de Puebla, el Día de Muertos y ofrendas de San Gabriel Chilac, fueron declarados “Patrimonio Cultural del Estado” por decreto del Gobierno del Estado, publicado en el periódico oficial el miércoles 6 de agosto de 1997; esto, debido a la peculiaridad de la celebración.

En el municipio de Chilac d esde el 19 de octubre, cada una de las familias de la localidad erige un altar privado. En el Cementerio cada tumba tiene construida encima una cabaña con hojas de plátano y pequeños carrizos verdes. El verde y fresco de vida de la nueva choza desplaza al carrizo dorado por la vejez, que permaneció firme en el camposanto durante todo el año; en la sombra están las ofrendas.

Tradicional el pan de burro (llamado así por su antigua forma de transportarlo, no por contener algún ingrediente equino) no falta en las ofrendas.

El aroma del copal impregna el ambiente, las notas del armonio resuenan en los oídos de los asistentes, el panteón se transforma y se convierte en un sitio de meditación y de paz espiritual, pero también de gran algarabía.

Esta celebración es la oportunidad de convivir en un sitio donde las animas se encuentran por todo el ambiente y degustar a su lado exquisitos platillos, perderse en la fugacidad del tiempo y saber que después de esto, ya no seremos los mismos, porque al marcharse, los muertos se habrán llevado algo de nosotros, pero también nos habrán dejado parte de su eternidad.

El colorido y la alegría son insuperables, la comida se asoma por todas partes... ¡es toda una fiesta, una explosión de vida! La muerte se ha transformado en vida en San Gabriel Chilac, como sólo en México suele ocurrir.

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México

En México, las ofrendas son una tradición que tiene su origen desde la época prehispánica, durante la cual, además de recibir el alma de los muertos, también se rendía culto al Dios del Maíz.

El culto a los muertos es una tradición muy arraigada en nuestro pueblo, esta celebración llamada Miccailhultontli, o fiestecita de los muertos, y Voy Miccailhueth , o gran fiesta de los muertos. Miccailhuitontli se verificaba el ocho de agosto. Y que esta fiesta era para ofrecer a los niños. En esta fiestecita de los muertos, los indígenas subían al monte para cortar y desbastar un madero, que era traído a la entrada del pueblo con grandes ceremonias.

En la gran fiesta de los muertos, el mencionado madero. Que recibía el nombre de xócotl, era llevado al patio del templo y ahí se le colocaba en la punta un ídolo con figura de pájaro, hecho con masa de "tzoalli" (semilla de amaranto). Una vez colocado este ídolo, el tronco era fijado en la tierra, y un grupo de jóvenes intentaba trepar por él para arrancar la figura de tzoalli y derribar después el madero. Esta fiesta se celebraba el 28 de agosto.

En las dos fiestas ofrecían a los muertos ofrendas de cacao, mazorcas, aves, fruta, semillas y comida y encendían el aromático copal para agradar a los dioses.

Las fiestas católicas de Todos Santos y Fieles Difuntos surgieron con el fin de borrar el culto céltico del Samain o Halloween. Por esta razón se verifican los días 1o y 2o. de noviembre. Una vez más es notable la mezcla de tradiciones y la adaptación al nuevo culto.

La tradición aún se conserva en algunos lugares y, año con año, con la creencia de que los muertos regresan a convivir con sus familiares por esa sola noche, se les preparan los altares y las ofrendas para recibirlos.

A la entrada de cada casa se colocan flores de zempazúchil, signo de que esperan al ánima los familiares. En un mantel de papel picado o de tela bordado en punto de cruz. se depositan las ofrendas constituidas por: velas, una por cada difunto; fruta, pan adornado con canillas y espolvoreado con azúcar, la calabaza en tacha con sus cañas y tejocotes, tamales, la comida que fue la preferida del difunto, una vasija con agua y otra con aguardiente, atole, cigarros, sin faltar los tradicionales dulces de azúcar de variadas figuras.

La tradición se enriquece con los aportes de los diferentes poblados que hacen de cada celebración un rito muy especial. Entre los mazahuas el “Jefe venado" preside la gran ofrenda y, alternando oraciones cristianas en español con mensajes en mazahua, el jefe dirige la recordación: es una enorme lista y personas y hechos ligados a ellas. Cada difunto es honrado a lo largo de la oración; es una enorme lista y toma largas horas su lectura. La recordación de los difuntos es una ceremonia que entraña un gran misticismo y es parte de la herencia cultural de los mazahuas.

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Veracruz

El Xantolo (vocablo latín nahuatilizado) o de día de todos los Santos que se celebran del 31 de octubre al 1º. de noviembre, antiguamente era llamado Mijkailjuitl o “fiesta de los muertos”.

En esta festividad, donde participa la mayoría de la población existen simbolismos muy especiales que reflejan el sincretismo religioso:

Flor Cempoalxuchitl significa sol, luz, vida.

Flor Mano de León o moco de pavo (color rojo) significa sangre de Cristo así como vida humana y animal.

Esta fiesta se complementa con música, alimentos diversos y múltiples adornos de papel picado que representan figuras que van desde la virgen de Guadalupe hasta calaveras…

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